
Muchas personas que me conocen desde niña me dicen: «Es increíble el cambio exponencial que has tenido». Y es verdad; de ser una chica tímida, insegura e introvertida, que a veces no confiaba en sí misma, ahora estoy brillando y dando lo mejor de mí para servir y ayudar a los demás.
Fue (y sigue siendo) todo un proceso que agradezco compartir con ustedes. Esta es una teoría que a mí me apasiona y me ayudó en los momentos más difíciles de mi vida. Es muy poderosa, y cuando uno sabe aplicar bien el conocimiento y realmente lo hace suyo, se pueden hacer cambios extraordinarios.
El descubrimiento que cambió mi vida

Todo comenzó cuando viajé a Panamá para hacer una certificación en coaching y liderazgo avanzado. Allí conocí a personas extraordinarias y, durante una de las sesiones, me hablaron de esta teoría y algo resonó profundamente en mí…
Me di cuenta de que durante casi 15 años había estado viviendo en modo víctima, quejándome, responsabilizando a otros y sin asumir mi propia responsabilidad. Recordé la época durante mis años universitarios en la que me sentía insegura, ansiosa y constantemente preocupada por el «qué dirán». Evitaba participar en clases por miedo al rechazo y vivía comparándome con los demás. Mi autoestima estaba por los suelos. Y estas actitudes me acompañaron durante muchos años de mi vida.
Comencé a investigar más y descubrí que detrás de la teoría “de Víctima a Protagonista” estaba Fred Kofman, reconocido economista, consultor en liderazgo y desarrollo personal. Kofman estudió a profundidad la teoría del triángulo dramático Karpman que refleja la complejidad del ser humano.
¿Qué significa estar en modo víctima?

Cuando entraba en ataques de pánico o de ansiedad, culpaba a todos: “Es que el responsable es mi papá y mi mamá”, “es que yo no encajo en la sociedad”, “es que el responsable de que yo esté mal es mi doctor, porque no me ayuda”. Entonces, cuando me decían “pon de tu parte”, yo automáticamente decía que todos están en mi contra, que nadie sabía por lo que estaba pasando, y me victimizaba.
Ser víctima es:
- Quejarse constantemente y esperar que otros resuelvan nuestros problemas.
- Sentirse indefenso y pensar que todos están en nuestra contra.
- Culpar a los demás y no asumir nuestra responsabilidad.
- Tener pensamientos catastróficos y ver todo de manera negativa.
- Juzgar todo lo que te rodea y renegar del cambio.
Cuando estás en modo víctima, comienzas a mirar las cosas subjetivas desde tus creencias e interpretaciones inexactas y sufres por ello.
¿Qué significa estar en modo protagonista?

Ser protagonista implica asumir la responsabilidad completa de tus decisiones, emociones y acciones, dejando de lado las excusas y tomando el control para generar cambios desde el interior.
El verdadero cambio y crecimiento personal ocurre cuando dejamos de culpar a factores externos y comenzamos a liderar nuestras vidas de manera consciente y proactiva.
¿Quieres liderar de manera consciente y propositiva? Empieza por ti y hazte cargo.
Mi Cambio de mentalidad
Decidí que era momento de cambiar. Tuve la humildad de mirar hacia adentro y reconocer mis errores. Entendí que las crisis tienen un propósito y que debía aprender de ellas.
Empecé a barrer mi casa interna, a sacar las sombras y las heridas emocionales. Me di cuenta de que necesitaba cambiar para mí y no para los demás.
Comencé un proceso de transformación que incluyó:
- Aceptar mi responsabilidad y dejar de culpar a otros.
- Desafiarme a mí misma y salir de mi zona de confort.
- Buscar ayuda profesional y comprometerme con mi crecimiento personal.
- Cultivar emociones positivas como el optimismo y la ambición sana.
- Romper creencias limitantes y paradigmas mentales.
- Dejar de creer que no soy suficiente y empezar a amarme.
- Dejar de esperar a que los demás me acepten para poder brillar.
Las crisis tienen un por qué y un para qué. El pánico, la ansiedad, la angustia y la inseguridad fueron por algo. Era importante aprender de ellas y las utilicé como impulso para mi proceso de transformación.
A ti que me lees te digo:
Renuncia a la victimización y hazte responsable de tu vida. Si te equivocas, pide disculpas. Si fallas, rectifica. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que vivas arrepintiéndote de aquellas cosas que no hiciste, que un día te levantes y digas: Dios mío santo, ¿por qué no lo hice? ¿Por qué no llamé por teléfono? ¿Por qué no le dije a esa persona que la quiero? ¿Por qué no le dije a mis hijos que los amo? ¿Por qué no los abracé en algún momento de mi vida? ¿Por qué permití maltrato? ¿Por qué permití que abusaran de mí? O sea, basta. Tú no tienes que sacrificarte por nadie.
Modo protagonista activado

Llega mi proceso de transformación y tomo la decisión más importante de mi vida: estudiar una certificación de coaching ejecutivo en INCAE, la mejor escuela de negocios a nivel Latinoamérica.
Empecé a tomar decisiones conscientes y a desafiarme, y logré muchas cosas:
- Me certifiqué como coach ejecutiva.
- Realicé cursos de comunicación de alto impacto y liderazgo avanzado.
- Fundé «MECX Mujeres Emprendiendo con Éxito», apoyando a más de 2,000 mujeres.
- Participé en el Foro Económico Mundial en El Cairo, compartiendo mi experiencia con mujeres de todo el mundo.
Nada fue suerte; a mí me costó duro vencer el pánico, me costó salir de la depresión y salir adelante. Cuando me dicen “tienes suerte”, yo les respondo que yo soy valiente; yo me forjé desde abajo.
Durante este proceso me puse retos que me acercaran a mi propósito, y el lograrlos me ayudaba a fortalecer mi confianza y a creer en mí, y que puedo lograr cosas extraordinarias cuando realmente tengo fe en lo que hago.
Mi propósito es trabajar en mi liderazgo, motivar a los demás, contar mi testimonio de vida y hacer más organizaciones humanas.
Mi reflexión
La vida te trata como tú te tratas a ti mismo. No podemos controlar lo que otros piensan o dicen, pero sí podemos controlar cómo reaccionamos y cómo nos vemos a nosotros mismos.
Si yo pude transformar mi vida después de 15 años en modo víctima, tú también puedes. No esperes a que las circunstancias cambien; el cambio comienza dentro de ti.
Te invito a que te preguntes:
- ¿Qué quiero cambiar en mi vida?
- ¿Para qué quiero cambiar?
- ¿Estoy dispuesto a asumir mi responsabilidad y ser el protagonista de mi historia?
Recuerda, el talento te hace destacar, pero el corazón te hace trascender. ¡Sé tu propia luz y tu propio faro!
