¿Tengo un jefe tóxico o el tóxico soy yo?

A lo largo de mi vida laboral he vivido distintas experiencias con varios equipos de trabajo, desde situaciones geniales y gratificantes hasta momentos tediosos y estresantes. Trabajé con personas con quienes desearía volver a compartir oficina nuevamente por lo excelentes que fueron conmigo, pero también existieron personas o líderes (como se hacen llamar) que me resultaron bastante desacertados con sus actitudes y estilos de trabajo.

Es por ello que me gustaría iniciar este artículo contándote un poco de mis desafortunadas experiencias con estos líderes en el pasado.

 

Los líderes que me marcaron (para mal)

 

El líder petulante

Hace años trabajaba para una institución en la que tuve un jefe que lucía bien portado delante de todos, siempre buscando complacer a los demás incluso por encima del equipo de trabajo, del cual yo era integrante.

Él solía comprometerse en grandes proyectos, que al final eran desarrollados solo por nuestro equipo y él siempre nos decía: “Resuélvanlo ustedes y luego yo lo reviso”, jamás se involucraba y cuando nos llamaba a reuniones era para hablar mal del gerente o para contarnos sus logros en trabajos pasados. Llegué incluso a tener estrés crónico cada vez que nos juntábamos con él, en definitiva, estaba conviviendo con un líder tóxico.

La líder incisiva

Por otro lado, tuve una jefa que tenía una comunicación pasivo agresiva. Se preguntarán ¿Cómo es ese estilo de comunicación? Es un patrón que consiste en expresar sentimientos negativos de forma indirecta en lugar de abordarlos directamente.

Sucede cuando existe desconexión entre lo que una persona dice y hace.  Por ejemplo, ella solía decirnos: “Equipo querido, me encanta que estén dando su máximo esfuerzo, pero no es suficiente. Ustedes no conectan con el propósito organizacional”. Lo hacía con tono dulzón, pero no era en son de broma.

O también decía: “Mis amores, si no cumplen con las metas tendremos que hacer una fiesta de despedida porque ya no trabajarán más aquí”. Siempre con un tono casual que nos confundía y hacía pensar que no era en serio.   Sin embargo, muy en el fondo, la verdad era que ella se expresaba de manera pasiva agresiva.

Basta recordar cierto día cuando renunciaron 2 integrantes del equipo, a lo cual ella comentó: “Se los dije, no conectaban con nosotros, ya sabía que se irían”, para inmediatamente agregar un “Pero espero que les vaya bien, aunque con esa actitud no llegaran lejos porque son tóxicos”. 

En realidad, se fueron porque no soportaban el estilo de liderazgo de esta persona. No pasó mucho para que también opte por retirarme. De hecho Aptitus, en el año 2019 hizo un estudio donde concluyó que el 86% de trabajadores renuncia por mal clima laboral generado por jefes.

Quizás conozcas a alguien en esta situación o seas tú quien lo vive.

Todos hemos tenido líderes con actitudes desconcertantes… en este pequeño artículo lo abordo con humor: Líderes incorrectos. ¿Ya tuviste algun líder de estos?

 

 

Características del líder tóxico

En base a mi experiencia entrenando equipos de trabajo y revisando diferentes tipos de perfiles, quiero explicarte cómo es un líder tóxico.

Parto de la frase “Una cosa es ser y otra parecer”, el líder tóxico sólo se enfoca en “parecer” y aparenta que tiene valores y principios bien sólidos cuando en realidad refleja otro comportamiento totalmente diferente cuando empieza a trabajar con el equipo. 

Otra característica de este líder es su soberbia y egocentrismo que emana por sus poros, cree siempre tener la razón y envuelve al entorno en una comunicación pasivo agresiva sin utilizar el lenguaje asertivo.

Tiende a tener rasgos narcisistas, suele ser impulsivo, prepotente e impone su autoridad con frases en doble sentido tales como: ¡Es una orden y así debe de ser! Es un personaje histriónico que tiende a herir a sus subalternos, maltratar a su gente y suele retratar a su par o trabajador para demostrar que no está equivocado, carece de sentido de reconocimiento.

Para rematar, no tiene escucha activa ni mucho menos la practica, su feedback es duro y se enfoca en los errores simplemente, nunca algo positivo. Se escuda bajo la siguiente frase “Es que yo soy así, me gusta dar feedbacks duros y directos” sin ser consciente de que probablemente el equipo lo siga por temor y no por admiración.

 

Actitudes tóxicas que vemos en una organización

Existen ciertas conductas con las que te puedes topar en tu organización, equipo deportivo, asociación, fundación, etc.

1 Los dominadores

Son personas a las que les encanta el protagonismo y que tienden a ser autoritarias. Hablan de cuestiones que no conocen, buscan constante reconocimiento y manipulan al equipo a su antojo por el poder que poseen.

2 Los mete culpas

Todos tienen la culpa menos ellos. Suelen tener actitud de víctima cuando algo no sale como lo esperan y tienden a hablar mal de las personas que le fallan porque ¡Atención! (Todos están locos, menos ellos).

3 Los siempre críticos

Les encanta identificar los errores de los demás o, también, atribuirse méritos que no les son propios. Suelen ser personas desconfiadas, que sienten envidia y que creen que los otros están en su contra. En su mundo piensan que todos les quieren copiar y solo ellos son los idóneos para resolver problemas en la organización.

4 Los inseguros

Aparentan tener seguridad, pero en el fondo no tienen la capacidad para resolver conflictos, siempre están actuando a la defensiva y tratan de minimizar a la gente del equipo para hacer espejo de esa inseguridad. Una característica común de este tipo de líder es que cuando una persona de su equipo se desempeña de forma excepcional tratan de ponerle trabas por temor a ser opacados o minimizados.

5 El lobo vestido de oveja

Este perfil es uno de los que hay que tener mayor cuidado, me he topado con varios líderes así, hablan mal de todos, opinan lo peor de los demás, se quejan constantemente de la gente que les rodea y luego los ves sonriendo todo el tiempo con las mismas personas de las que hablaron mal.  Suelen ser paranoicos y hacen todo por conseguir sus objetivos así no les caiga bien la persona. Son personas que un día te pueden brindar la mano y al otro se llevan todas las palmas y reconocimiento sin brindarte las gracias.   Si te sientes identificado con alguno de estos perfiles ¡no te asustes! y trabaja en ello. Aplica tu autoconocimiento y entrénate para mejorar. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido tóxicos en mayor o menor nivel, sin embargo, es de humildes reconocerlo y de sabios rectificar para mejorar.

¿Cómo pasar de ser un mal jefe a ser un líder respetado?

Sea que ya lideres un equipo de trabajo, o en el futuro lo hagas, quiero compartirte los siguientes puntos que te ayudarán a corregir tu estilo de liderazgo.

  • Analiza tus conductas sin anestesia.
  • Céntrate en lo que quieres modificar, haciendo énfasis en recursos emocionales como la tolerancia, la relajación, la paciencia y la autocrítica.
  • Enfócate en el aquí y ahora, cuando quieras responder de manera impulsiva, analízate y reflexiona. Recuerda que las palabras son difíciles de borrar.
  • Trabaja en tu tolerancia y flexibilidad con los demás, así progresivamente conseguirás dejar de ser tan crítico y negativo.
  • Esfuérzate en escuchar a los demás. La gente tóxica tiende a no escuchar lo que la gente quiere decirle, simplemente suelen creer que ellos tienen toda la razón y que su punto de vista es más lógico. Por lo tanto, para evitar esto, procura esforzarte en escuchar con atención cuando los demás te quieran contarte algo.
  • Por último, pide ayuda profesional que es lo más común hoy en día.

Para resolver problemas internos de nuestro ser debemos de iniciar el viaje hacia adentro. No podemos liderar si no trabajamos en nuestro autoliderazgo, ser autocrítico mientras procuras ser realista te servirá para darte cuenta de que no eres alguien perfecto.

 

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